17 de noviembre de 2017

Divagaciones


-Imagen Duy Huynh-
La vida, hecha.
Los problemas.
Los sueños.
Lo que existe.
Lo que (se) cae.
Las precuelas
y las secuelas.

-Ahora voy,
           ahora me quedo-

El porvenir…

-¿Te has fijado?
                        Por
                            venir-

Lo que quizá, venga.
Lo que no queremos que venga.

Y la rueda de la vida
lo que rueda.


-Verónica Calvo-

13 de noviembre de 2017

Minghun

-Imagen tomada de la red-


Xue Yú volvió a bajar la cabeza. Sabía que no sería sencillo vivir con la vergüenza que sentía, pero vivir sabiendo que el estigma familiar pasaría por siempre como una herencia, era sencillamente insoportable.
   No se atrevía a mirar a sus padres; ni a ellos ni a toda la aldea que había acudido al tribunal encantada de presenciar la humillación. La mentira mantenida durante esos tres años sobre su presunta prometida, su repentina enfermedad y muerte le pesaban como una losa. ¿Por qué no había sido capaz de actuar libremente afrontando con valentía las habladurías nacidas de tradiciones obsoletas y degeneradas?
   Miró al honorable juez Zhao al escuchar que este pronunciaba su nombre y comprobó que aquellos tres hombres asentían señalándole a él y luego a sus padres.
   La aldea entonó al unísono un oh cargado de satisfacción. Ya estaba todo dicho y sentenciado.
   Lo que Xue Yú no podía entender era que aquellos tres hombres hubieran reconocido su delito con tanta facilidad. Todos sabían que en caso de ser descubiertos lo negarían, que siempre ataban bien los cabos por su propio interés para poder seguir ejerciendo su profesión de ladrones de cadáveres. Seguro que había dinero por medio. Un suculento premio a la osadía y un pasaje para exiliarse a algún lugar más remoto todavía para continuar impunemente con su modus vivendi.
   Tres policías le asieron por debajo de las axilas y le pusieron en pie. Miró a su madre que seguía ocultando su rostro con un pañuelo. Su padre mantenía una incómoda dignidad. Habló el honorable juez Zhao:
  
—Joven Xue Yú, reconocidos los hechos es hora de escucharle.

—Honorable juez Zhao, mi delito ha sido tener veintiún años y vivir en esta remota aldea a orillas del Río Amarillo, donde las creencias todavía viven en épocas remotas y han ido degenerando de su verdadera raíz. Somos pobres y ninguna mujer querría casarse conmigo. Tampoco mi familia puede pagar por una esposa. Mi madre no quiso aceptar una novia de paja por el ridículo que caería sobre nosotros. Este es el motivo por el que mis padres recurrieron a esos tres hombres. Sus honorarios, créame, aun siendo bajos, supuso un esfuerzo poder pagarlos. Nunca supimos de qué mujer se trataba, y con el precio que pagaron por ella no esperábamos una hermosa y todavía compuesta esposa. —Hizo una pausa para secarse los ojos y poder mirar a la familia Yao—. Créanme. Si hubiéramos sabido que iban a desenterrar a su honorable madre, señora, jamás lo hubiera permitido. Hubiese vivido con la vergüenza de mi soltería y hubiera aplacado la de mis padres. Solo pido, honorable juez Zhao, que haga justicia sobre mí dejando al margen a mi familia y que en adelante sean prohibidos y perseguidos los Minghun para que nadie más se vea en la angustia de tener que cumplir con creencias que solo atrasan el progreso de la mente humana.

   Dicho lo cual, Xue Yú volvió a tomar asiento sabiendo que tendrían que trabajar de sol a sol para pagar la cuantiosa multa que cubriría aquel denigrante expediente.


-Verónica Calvo-

9 de noviembre de 2017

Insomnio

-Imagen Elena Dudina-
La noche, con su capa azabache,
acompaña los insomnios
abriéndose por entera
a escuchar mis desatinos.

Mira,
en esa esquina sigue vivo su recuerdo.
Miro el techo y desfila la sombra de futuros
suicidados y en la garganta, lo que callo.

La noche besa mis labios
y reclama mi silencio.
Quiere dormir arropada por estrellas.
Callo. Duerme. Yo, la velo.


-Verónica Calvo-



5 de noviembre de 2017

Stan Rice: El exceso es el alivio

-Imagen Katia Chausheva-

Abandónate, abandónate. El exceso
es el único alivio
así que abandónate. El sol está en el árbol.
Pon tu boca sobre la mía. Abandónate al
rayo y al ardor, pues el miedo son escenas soñadas
de lo que sucede tras la muerte. Es ser rechazado por
lo que se inclina con dolor.
En la mente el codo se dobla, alza la copa.
Lo peor está todavía por soñarte,
así que doblega la intriga que
soñaste. Huye de la aguja de heno en el árbol
del cerebro.
El exceso atrae por oleadas. Las estrellas se consumen.
La oropéndola
se asoma y se lamenta. El miedo es el temor a ser
menos
para siempre. Así que abandónate. Inclínate y besa
cuanto veas.

1 de noviembre de 2017

En el Camposanto

-Imagen tomada de la red-
Por el muro húmedo trepa la yedra
en este camposanto y su silencio.
Paseo por sus tumbas; lo evidencio:
nombres olvidados, gastada piedra.

En esta oscura noche solo hay bruma
y un halo misterioso, como un velo,
me invita a enfrentar y lo desvelo,
sintiendo que mi miedo lo perfuma.

Sentada en esta tumba y su blancura
escucho lejos una melodía
de voces cristalinas. Qué hermosura.

La luz de vela que asemeja al día
portada es por perdida ánima oscura.
Me mira. Ahora soy su melodía.


-Verónica Calvo-

26 de octubre de 2017

Desde Extraño Mundo

-Imagen Elena Dudina-
Pasear a la última hora del estío.
Silencio, soledad y respirar.

Observo desde Extraño Mundo
el ir y venir de mis ideas.
Allí, donde el viento
despeina los olvidos.
Allí, donde acaricio
el cielo y sus incógnitas.

Y entonces sucede.
Siento que elevo mi mente
entre calima vespertina,
y dejo los dolores,
las angustias anidadas
y todo lo que me hace débil.

Todo está en calma.
Todo está bien.
Vuelvo de mi mundo.


-Verónica Calvo-

22 de octubre de 2017

Mediocridad

-Imagen Leonor Fini-


Están por todas partes.
Se han extendido como plaga.
Alaban, tienen la palabra exacta
y miran si les crece el comentario y la visita.

Copian diseño, calcan contenido
y plagian sin rubor las ideas ajenas,
aquellas grandes letras 
que saben jamás crearán.

Han hecho piña
y auguro acabarán,
como cuervos que son,
sacándose los ojos
las entrañas y la vida.

Yo las vi hace poco.
Estaban en su corral.
Parecían dóciles, inofensivas
y hasta bellas.
Pero no te dejes engañar
por su dulzura:
han anidado en tus letras
y te robarán el alma,
la sangre, la idea y el poema.


-Verónica Calvo-

18 de octubre de 2017

Saudade


es estar a solas,
muy sola,
con la soledad.

Es tener un clavo
en mitad del corazón
y sangrar eternamente.

Saudade

es sentir el invierno
anidado en las arterias.
Es respirar escarcha y niebla.

Es vislumbrar la muerte,
cerrar los ojos,
y dejar que suceda.


-Verónica Calvo-

14 de octubre de 2017

Japonismo: Haiku y reseña en Frontera esdrújula




La caracola
del mar sabe secretos
pero ella calla


-Verónica Calvo-



Podéis leer la primera reseña de Japonismo en Frontera esdrújula, por Marian Ruiz.
Gracias, Marian!!!

10 de octubre de 2017

La ventana


-Imagen tomada de la red-
Es de noche.
Lo confirma una mirada a la ventana.
Esta ventana me remite
al recuerdo gris plomo
de una porción de cielo
triangular y anodina.

-Anestesia. Un día y otro.
Un día y o t r o. Anestesia. –

Pero ahora es de noche
y esa ventana es amplia.
Aun así
esquiva los vencejos del estío
y evita que la luz, pose su presencia
dentro de este cuarto.
En la noche la ventana
duerme su extremo cansancio
mientras yo, en mi insomnio, la vigilo.

-Verónica Calvo-


6 de octubre de 2017

Almudena Guzmán: un poema

-Imagen Katia Chausheva-






Hasta entonces
nadie me había escuchado.

Todos venían a mí
con sacos y sacos
de palabras
y ahí me quedaba yo
y ahí me dejaban ellos
como un burro
al borde del precipicio,
deslomada por el peso ajeno
y sin poder aligerar
ni un solo gramo
de mis propias alforjas.

Ahora,
mientras hablan y hablan,
pienso en lo que me ha dicho
el príncipe rojo
y sonrío:

No los perdones
porque saben lo que hacen.



(De El príncipe rojo)

2 de octubre de 2017

Volví a algunos lugares

-Imagen tomada de la red-

Volví a nuestro cine
y me senté en la última fila,
bien centrada con la pantalla.
También a ti te gustaba el cine,
la última fila y la butaca centrada.

En la oscuridad de la sala
comencé a añorarte,
a sentirme muy sola y triste.
Miré la butaca vacía a mi derecha
e imagine tu presencia.
Extendí mi mano y acaricié allí
donde debía estar la tuya
y solo arañé el aire.

Bendita soledad de algunos cines
con sus extraños horarios,
que dejan intimidad para secar lágrimas.

La película no te habría terminado de gustar,
pero luego, en nuestro rincón del bar,
habríamos desgranado su estructura:
los planos, la luz, el vestuario,
la interpretación, el guion…
Concluiríamos, como siempre,
comentando nuestros puntos de vista
en cuanto a su mensaje.

Y salí de la sala a paso lento
por no importunar a mis fantasmas.
Pasé delante de nuestro bar
y supe, conteniendo la emoción,
que había ganado otra batalla
a esos lugares a los que, sin ti, no había vuelto.


-Verónica Calvo-

28 de septiembre de 2017

A Erato (no es tu culpa)

-Imagen “Erato Edward John Poynter -

No es tu culpa.
Eres versátil
y te adaptas a las mentes.

Te inventas,
             te versas,
             te liberas
                        e inspiras.

No. No es tu culpa, créeme.

Elevas,
   anidas imágenes,
         ahondas sentimientos
                         y (te/nos) desdoblas.

Nosotros pervertimos tu esencia.
Ignoramos tu belleza e importancia.
Censuramos en nosotros y en los otros
y acabamos prostituyendo la palabra.

Te juzgamos en el otro:
  este sí, este no,
  esto sí, aquello NO.

No es tu culpa
el mercadeo que a tu costa se crea.
Seguirás viva en el éter
escribiéndote en el alma del poeta.
Y lo otro:
que se mientan entre ellos.


-Verónica Calvo-

24 de septiembre de 2017

Espido Freire: Llamadme Alejandra

-Imagen tomada de la red-

Sinopsis

Como si fueran figuras de ajedrez, la familia Romanov se prepara en silencio para un nuevo traslado. Alejandra, la zarina, sueña con ver a sus cuatro hijas casadas. Tras la abdicación del zar, ya no tiene grandes pretensiones para su pequeño Alexis, más allá de una vida tranquila y alejada del mundo.  Echa de menos a su amigo Rasputín, el hombre que más la comprendió después de su amado Nikki.
En su última morada y sin más que hacer que esperar su liberación, Alejandra satisface la curiosidad de sus hijas por su pasado. De esa manera reconstruye una vida marcada por la desgracia; pero también plena de felicidad porque el amor que se profesaron ella y Nikki, y que transmitieron a sus hijos, fue el bastión que los mantuvo unidos y fuertes hasta su trágico final.


Mi opinión:


«Nos han despertado en mitad de la noche a gritos porque nos espera un nuevo viaje. Nicolás se ha levantado, ha abierto la puerta y a través de ella, semicerrada (yo aún en camisón, el Nene asustado y confuso), ha hablado con el comisario Yurovski
—¿Qué ocurre?
—Nada, no se preocupen, no se alteren. Obedezcan con la mayor presteza posible y todo saldrá bien.»

Así comienza esta historia narrada en primera persona por Alejandra Fiódorovna Románova, cuyo verdadero nombre era Alix De Hesse, nieta de la reina Victoria de Inglaterra, última emperatriz de Rusia, casada con el zar Nicolás II.
A lo largo de las 360 páginas, la autora nos adentra en los recuerdos de la zarina. Descubrimos no a una zarina, si no a una mujer que, pese a su posición y educación, siente y vive como cualquier mujer.

«He cometido muchos fallos en mi vida, muchas decisiones erróneas. Soy impetuosa, soy leal y apasionada, y por lo tanto proclive a dejarme llevar por mi primer pensamiento y por mi última intuición.»

Su noviazgo y preparación para su vida en Rusia, la llegada a la corte rusa, la tensa relación con su suegra y con algunos pintorescos familiares de Nicolás, su religiosidad, sus embarazos, su sufrimiento por no parir un varón y la llegada de este, el descubrimiento de que el futuro zar es hemofílico, el carácter de sus hijas y de su marido, lo que ella hizo y no fue entendido por el pueblo ruso, su enfermedad, sus amistades y la que tanto ha dado hablar con Rasputín, sus miedos y sufrimiento. Y también el profundo y sensual amor entre los zares.
Me ha gustado especialmente que no se recree en lo más conocido de la historia de Alejandra: la supuesta relación adúltera con Rasputín.
Freire le da el tratamiento de un personaje más en los recuerdos de la zarina, dándole el lugar que le corresponde como hombre santo que tanto ayudó a la familia en momentos de crisis, así como a otras personas.


Creo que Dios premia al mundo con los dones depositados en algunos de sus hijos. Yo fui afortunada al conocer a Rasputín. Mi esposo no encontró nada que reprocharme en esa amistad, de manera que ¿qué derecho tenían otros para prohibírmela? Un hombre que hizo todo lo que estaba en su mano para evitar la guerra, un santo varón que nunca causó daño a nadie…»


La novela no me ha parecido espectacular; de hecho, el personaje histórico de la zarina no tiene en sí mismo nada llamativo ya que llevó una existencia plana y triste, no hay nada nuevo o que casi no se conozca en la trama, hay una serie de cortas cartas que no he entendido a qué vienen, pero lo que sí me ha gustado es la manera de resolver el final por, repito, estar narrado en primera persona.
Pese a que está bien resuelto, y esto en una opinión muy personal, creo que la autora debería haber encabezado en capítulo 55 con algún dato que situara al lector. No digo más, sería spoiler.

En definitiva: una novela bien escrita y sobre todo bien resuelta, con un trabajo de investigación que queda manifiesto en la lectura, y como no conocía la pluma de Espido Freire, a pesar de que no me ha acabado de gustar esta novela, sí me ha motivado a leer más a la autora.

¿Habéis leído esta novela? ¿Qué os ha parecido? ¿Pensáis leerla?
Contadme…

Autora: Espido Freire
Editorial: Planeta (Premio Azorín 2017)
Nº de páginas: 368
ISBN: 9788408169406
Precio: 20,50€


20 de septiembre de 2017

Soy libre -a veces como el viento-


-Imagen Katia Chausheva-
Soy
la sed del desierto
y también la del deshielo.

A veces
soy silencio.
Páramo y bosque
donde guarecerme del desaliento.

Como el viento
me muevo
entre montañas y senderos.
Soy inerte, incluso yaciente,
cuando agotada, duermo.

Libre
cuando el pensamiento me deja
y siempre solitaria viajera de la vida.


-Verónica Calvo- 

16 de septiembre de 2017

Principio y final

-Imagen Victor Vasarely-


Al principio
las sonrisas,
la mirada llena de chispas.
El abrazo
que te abarca como si fueras salvavidas.
Miles de gratitudes que sabes acabarán en reproches.

Su subida al pedestal
con la mente obnubilada.
Su delegar desde la pretendida importancia.
La estrella fugaz devorada entre cometas.
El ego abofeteado; tiran la piedra y esconden la mano.

Y al final
señalar con el dedo acusador
a quien apostó y perdió más que nadie.
La ofensa de aquellos que se engolaron
y la confirmación de que te desechan como a un apestado.

-Verónica Calvo-

12 de septiembre de 2017

El amor como Leteo

-Imagen tomada de la red-
Un nombre a buen recaudo
entre las costillas.
Mirada esmeralda
en la mía reflejada.
Dos vidas suspendidas
en el filo del abismo.

                      N a d a.

Desde el albor hasta el ocaso
los deseos como nubes se deshilachan.

                                              C a ll a.

Y esta música tuya que me entregas
a golpe de sangre que bombea.
Y este sumergirme en el amor como Leteo
para diluir(te) en todo lo que te hace grande.

                                                    Olvidemos.

                                         -Verónica Calvo-
                                            -A E.-

8 de septiembre de 2017

Bukowski: Desentrañarlo hasta el fondo


-Imagen tomada de la red-

La valentía de algunos se acerca al miedo
y el miedo de algunos se acerca a la
valentía
y yo admiro al valiente más que al atemorizado,
y a veces soy el uno o el otro
y a veces no soy ninguno de los dos.

es entonces cuando estoy en plenitud: ni valiente
ni atemorizado

limitándome a cascar nueces en mi cálido
nicho

mientras las flores se esfuerzan por crecer
mientras la música se afana en agradar

mientras las mujeres aman a
otros.


-De Escrutada la locura en busca de la palabra, el verso, la ruta-